Una comerciante de Chivilcoy hizo público su "pedido de disculpas" por los constantes aumentos de precios que debe aplicar en los productos que comercializa, consecuencia de la incertidumbre económica que se vive en nuestra ciudad y el país en general, resultado de la manifiesta ineptitud gubernamental.
La modificación de precios está arraigada en nuestra comunidad; es un hecho casi común; no es noticia.
Lo que si llama la atención -por lo insólito- es la actitud de la comerciante local que, tal vez, por un exceso de honestidad, se vio en la obligación de hacer su descargo, para demostrar que no es culpable o responsable de la situación.
Clara María Causade (foto) -de ella se trata- se dedica al negocio de catering, pastas caseras, desayunos, picadas, sándwich de migas y afines.
Causade avisó a sus clientes: "Me veo en la obligación de aclarar a todos, que los precios de la materia prima van cambiando día a día, entonces no puedo, en mi caso, congelar un precio ni a un mes, ni dos y menos a tres o cuatro meses.
"Yo entiendo que el cliente quiere salvarse, pero nos hundimos nosotros. Yo tenía pagos catering hasta el 19 de setiembre y con los aumentos después de las PASO perdí mucho. ¿y saben qué? Si hoy me caigo, ya no me levanto más, porque no tengo ganas, con 51 años y levantándome todos los días a las 5 AM, de volver a empezar.
"Pido disculpas porque muchos se molestan, pero me estoy fundiendo trabajando y ésta es la tercera vez que me pasa en 51 años.
"Para que vean que en este país se vive repitiendo la historia. Sepan comprender", ruega finalmente Clara María Causade.
Ésta es una muestra de dignidad que nadie le ha pedido y que, posiblemente, no le correspondería ponerla en evidencia, pero su decencia la supera.
Un ejemplo de honra y decoro que deberían tener quienes nos gobiernan (los de antes, los de ahora y los que vendrán), únicos culpables del desmadre nacional, por acción, inacción y/o complicidad, consecuencia de la creciente mediocridad política que supimos conseguir.