Como cada 7 de agosto, los chivilcoyanos celebraron a San Cayetano.
Siguiendo la tradición, marcharon por las calles de la ciudad -en adyacencias de la Parroquia- pidiendo al Santo que no falte el pan y el trabajo, y agradeciendo su intercesión.
Fue una jornada marcada por la fe, la esperanza y el encuentro comunitario.
La feligresía local profesa un cariño especial por San Cayetano, al igual que en otras ciudades.
Creencia y devoción se volvieron a poner de manifiesto, con renovado optimismo y expectativas, en un año de crecientes adversidades.
El intendente Guillermo Britos marchó junto a los vecinos.
Misa concelebrada frente al templo, ubicado en avenida Monseñor Miguel de Andrea 29.