FLORENCIA MANZI: "EL ABUSO EMPEZÓ A MIS 9 AÑOS"

Por Camilo Diez.

Se la nota íntegra, fortalecida, pero las huellas de lo que vivió se mantienen intactas; se han convertido en cicatrices.
Son la evidencia del dolor que habita en su interior.
La vecina de Chivilcoy Florencia Manzi fue quien denunció al músico  Eduardo Rotela por abuso sexual reiterado.
La agresión empezó cuando ella era sólo una niña.
Sus palabras desgarran; su relato conmueve.
Manifiesta que habla "para ayudar a otras personas".
"Por suerte la justicia, en mi caso, empezó a funcionar, que no es lo que siempre pasa, lamentablemente. Se tarda en poder hablar, no es fácil", agrega Florencia.
Le ofrecemos todas las garantías para no exponer su nombre públicamente, en virtud de que ha sido víctima de un delito de índole privada.
No duda en responder: "No tengo ningún problema en que aparezca mi nombre. Que se visibilice el tema. Yo no soy quien tiene que esconderse".
De todas formas, para preservarla, no hacemos visible su imagen.
Su testimonio
Así recuerda Florencia Manzi, en crudo testimonio y con su propio relato, lo que le tocó vivir:
"Con los vientos de cambio y emponderamiento femenino me siento acompañada y abrazada para poder hablar.
Fui víctima de abuso sexual.
Se perpetuó por años, durante mi infancia y adolescencia.
Todo ocurría dentro de mi casa.
El denunciado, la pareja de mi mamá, Eduardo "El Negro" Rotela.
Empezó a mis 9/10 años de edad y siguió ocurriendo hasta pasados mis 20.
Mi vida, para los que miraban desde afuera, era normal; sólo algunas llamadas de atención en el colegio.
Él se encargó de alejarme completamente de toda mi familia de sangre.
Todos los días, en esa casa, se vivía alguna situación de violencia.
Estaba sola; dentro mío no había amor propio, ni fuerza, ni ganas.
Mi ego estaba destruido; mi estima no existía.
Vivía con miedo, de todo o, por el contrario, no le temía a nada y ponía en peligro mi integridad.
Fueron años muy difíciles, de soledad y tristeza absoluta.
Luego de muchos años, pude hablarlo con algunas personas.
Recién en 2018 pude denunciar en la Fiscalía.
No es fácil hablar, denunciar.
La decisión llegó, porque alguien lo hizo, porque te sentís acompañada, porque no querés ser más cómplice de tu abusador, porque entendiste de una vez, que no fue tu culpa.
Es tan complicado lo que se genera en nuestras cabezas, nos invade un miedo infantil, nos sentimos responsables por lo sucedido, nos vemos siendo juzgadas constantemente.
Porque no me callo más.
Porque se que no fue mi culpa, elijo liberarme de este peso y que cada quien se haga responsable de la mochila que debe cargar".

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