100 DÍAS DE AISLAMIENTO: ¿QUÉ ENSEÑANZA NOS DEJARON?

Por Camilo Diez.

La imagen corresponde a la primera cuadra de la avenida Villarino y fue tomada hace 14 semanas, a poco de haberse iniciado el aislamiento social, preventivo y obligatorio.
De aquel momento, se acaban de cumplir 100 días.
El aislamiento se anunció el 19 de marzo y comenzó a regir un día después, consecuencia de la pandemia de Coronavirus.
Desde ese día, hasta la actualidad, los vecinos del Partido de Chivilcoy debieron adecuarse progresivamente a cambios inimaginables.
La ciudad y nuestras comunidades rurales han experimentado mutaciones que las muestran diferentes, en función de la actividad individual de sus habitantes.
Esa transición no fue instantánea; ocurrió de a poco y a medida que la emergencia sanitaria lo imponía.
Así fuimos entrando a una forma de vida alterada, para la que no estábamos preparados.
Al comienzo se vieron calles despobladas; negocios con nula actividad comercial -salvo mínimas excepciones esenciales- y la prohibición de circular por las calles luego de las 18:00, so pena de ser aprehendidos por la policía.
Según la Secretaría de Seguridad, hasta el 14 de mayo pasado, fueron detenidas en Chivilcoy 1.251 personas por violar el aislamiento.
Se vieron largas filas de vecinos frente a supermercados -soportando frío y lluvia- para aprovisionarse de alimentos; la obligatoridad del tapaboca; el indespensable aseo de manos con alcohol; la distancia social de más de un metro entre personas y una gran cantidad de restricciones, algunas de las cuales aún se mantienen.
También, la solidaridad mostró su mejor cara.
Vecinos generosos colaboraron para equipar la ex Clínica del Carmen y adecuarla para que -eventualmente- pueda recibir pacientes afectados a la emergencia.
El Hospital Municipal se convirtió en un enorme motor, generador de esperanza para la vida de los vecinos.
Durante estos 100 días todo ha sido un aprendizaje forzoso para los chivilcoyanos, con el prioritario objetivo de cuidar nuestra propia salud.
La circunstancia -más allá de los afectados por el indomable virus- también dejó otras víctimas: varios comerciantes locales, debieron cerrar definitivamente sus puertas.
El cepo inicial a la actividad comercial los demolió.
La emergencia sanitaria agudizó la crisis económica y las consecuencias son visibles.
Los ¿primeros? 100 días de aislamiento han dejado grandes enseñanzas.
En lo sucesivo, nada será igual…afortunadamente.
Lo que vendrá será mucho mejor.
La lección es dura, pero hay que saber aprenderla para valorarnos más.

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