MACRI Y UN “PALO” PARA RANDAZZO

Por Camilo Diez.
En los últimos días, el Presidente Mauricio Macri,  se acordó del ex ministro de Chivilcoy, Florencio Randazzo.
En los nuevos talleres de mantenimiento ferroviario de Tolosa, Macri dijo: “A partir de la tragedia de Once, la peor de varias que hemos tenido con nuestros ferrocarriles, se lanzaron a comprar un montón de cosas sin tener una idea clara de cómo, ni por qué, sin saber cómo mantenerlas o repararlas”.
El Presidente se refirió claramente a los funcionarios de la gestión anterior. Fue un “palo” directo para Randazzo. Sin nombrarlo, dio precisas e inequívocas orientaciones  como para dejar bien en claro de quien estaba hablando.
Precisamente, Randazzo fue ministro luego de la tragedia de Once y allí comenzó con la difícil renovación ferroviaria.
Fue designado en Transporte en junio de 2012. El área estaba a cargo, anteriormente, del Ministerio de Planificación Federal, conducido por Julio De Vido.
El de Chivilcoy hizo una gestión transparente, por lo menos no estuvo en el ojo de la tormenta judicial, como otros funcionarios del anterior gobierno.
Su trabajo en ferrocarriles, fue aceptable.
En nuestra ciudad, pudimos palparlo con la renovación de la emblemática línea Sarmiento. Unidades confortables; seguridad; servicios casi permanentes; viajes a horario.
En la actualidad, siempre tomando como ejemplo a Chivilcoy (es lo que conocemos y palpamos), tenemos menos servicios ferroviarios a esta ciudad y en peores condiciones.
Claro que Chivilcoy, no es el país; es sólo una pequeña parte del territorio.
Más allá de nuestra ciudad, es igualmente innegable que los logros y avances en ferrocarriles, durante la gestión de Randazzo, fueron importantes.
Sin embargo, Macri parece no verlo de esta forma.
El Presidente, bajo un creciente estado de obnubilación, que altera su ánimo y le impide considerar con claridad y exactitud dónde y cómo estamos parados, critica mirando hacia atrás y faltando a la verdad.
No todo lo que hizo Randazzo al frente de Transporte ha estado mal.
Las palabras de Macri son injustas, innecesarias y hasta despiadadas, para con el hombre de Chivilcoy.
El Presidente está obsesionado con el pasado, como casi todos los funcionarios de su gobierno y arremete contra Randazzo.
Según nos enseña la psicología, no hay una sola razón para quedarse anclado en lo que ya no está. Cuando el ayer va ganando espacio al hoy, se corre peligro de quedar atascado en ese pretérito viaje. Vivir en el pasado, es elegir morir en el presente y negarnos la posibilidad de poder disfrutar de un futuro mejor.
Macri debería olvidarse de “los Randazzos” de un tiempo que se fue, porque con su idea fija del ayer, nos está negando un mañana superador.

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