FOCO DE INFECCIÓN EN LA VÍA PÚBLICA ¿Y LA EMERGENCIA?

Por Joaquín Valerio.

La imagen corresponde a la esquina de Castelli y avenida Guemes.
Del conducto que conecta a la red cloacal, fluyen residuos sanitarios líquidos hacia la acera.
El olor nauseabundo es insoportable y se convirtió en más repulsivo, aún, con la alta temperatura de las últimas jornadas.
La anómala situación viene sucediendo desde hace varios días. Tampoco es nueva. Se repite hace años.
Los vecinos del lugar reclaman persistentemente una solución definitiva ante la empresa Aguas Bonaerenses (ABSA), responsable del mantenimiento, cuidado y reparación de la red cloacal.
La empresa no ha dado ninguna respuesta y parece despreocuparse de la situación, fomentando con su proceder la propagación de gérmenes –o patógenos- que pueden causar enfermedades e infecciones si entran en el cuerpo. 
Conocida es la incapacidad de ABSA para brindar en nuestra ciudad un servicio acorde a las necesidades de la población; es un hecho remanido. Sobresale por brindar agua ¿potable?, con alto nivel de arsénico, facturada a valor de robo.
La acción de ABSA no encuadra en ningún protocolo del buen procedimiento. Por el contrario: está muy cerca de encajar a la perfección en el Artículo 172 del Código Penal (calidad simulada, abuso de confianza, etc).
En Chivilcoy, ABSA es la empresa del Estado Provincial más ineficiente.
Esto, hace -en el caso que nos convoca- que sea el propio Estado Provincial, a través de la inacción de su empresa, quien está atentado contra la salud pública, en plena emergencia sanitaria.
Inconcebible.
La existencia de líquidos cloacales en la calle -Castelli y Guemes- es un factor amenazante para la propagación de enfermedades.
Más allá de las restricciones impuestas para la circulación de personas -que impiden el normal desenvolvimiento- el hecho de que sea escaso el tránsito peatonal, no justifica la existencia de tal anormalidad y, menos todavía, que ésta se prolongue en el tiempo.
El hecho, de no tener una pronta y satisfactoria respuesta, puede derivar en graves consecuencias.
Pone en peligro y serio riesgo la propia salud de los vecinos y de ocasionales transeúntes.
Es un claro foco de infección en la vía pública.
En estos tiempos de graves e incontrolables enfermedades, es un contrasentido: representa lo contrario a cualquier lógico razonamiento.
Los líquidos cloacales desbordan sobre la vereda en Castelli y Guemes.

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