DESTRUYERON EL ACCESO A LA RICA

Créase o no, la imagen es indiscutible.
Totalmente destruido; casi intransitable.
Así quedó el acceso de piedra caliza a la localidad de La Rica, luego que enormes maquinarias agrícolas -utilizadas para cumplir trabajos en campos de la zona- transitaran por ese camino, para desplazarse hacia y desde la ruta provincial 30, en contravención a la ordenanza municipal, que prohíbe la circulación de transporte pesado, por caminos rurales, dentro de las 72 horas de haber llovido.
En las últimas horas, en La Rica, llovió y bastante.
Sin embargo, el tránsito pesado, que debe tomar un camino alternativo -perfectamente señalado- no se detuvo y utilizó la principal vía de comunicación para transitar, provocando enormes daños.
Cosechadoras, tractores, casillas rodantes, camiones. Todos tomaron el mejor y mas seguro atajo para movilizarse, deteriorando el acceso de piedra.
Ese es el único espacio que tienen los vecinos para entrar y salir de la localidad, al igual que los proveedores del único almacén de la comunidad rural.
Debe considerarse que La Rica está ubicada a 20 kilómetros de la ciudad cabecera y -vale recordarlo- forma parte del Partido de Chivilcoy.
La localidad no cuenta con algunos servicios básicos elementales, motivo mas que suficiente para que algunos vecinos -a pesar del encierro obligatorio por la Pandemia- deban trasladarse a Chivilcoy para resolver diferentes situaciones personales.
La Rica no tiene carnicería; panadería; farmacia; médico de emergencia; gas natural. Tampoco tiene 911. Solo por citar escasos ejemplos. Nada está al alcance de la mano, como en la ciudad.
Entrar y salir del pueblo -mas allá de los condicionamientos de la cuarentena- es imperioso en justificados casos.
La incomprensible destrucción del acceso, provoca un doble problema a los vecinos.
A las limitaciones del aislamiento preventivo, se le debe sumar ahora la imposibilidad de poder desplazarse con seguridad por el lugar, si alguna eventualidad así lo requiere.
La disposición de la Municipalidad, prohibiendo la circulación dentro de las 72 horas de haber llovido, está plenamente vigente, pero no es suficiente.
A la falta de responsabilidad ciudadana y la carencia de solidaridad por parte de algunos, que no contemplan límite en su accionar, las autoridades correspondientes, deben sumarle un férreo control y un duro castigo.
No se puede -ni se debe- condenar a un doble aislamiento a una comunidad, cuyos habitantes tienen iguales derechos que los viven en la propia Chivilcoy y tributan al Municipio como si vivieran en "la gran ciudad", a pesar de estar a 20 kilómetros de distancia.

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